viernes, 25 de junio de 2010

Uniones de hecho y tolerancia

 

1                                    NeelKaal Photography

En estos días en que está en auge el debate sobre las uniones de hecho en nuestro país, me he puesto a pensar que pasaría, que cambiaría en mi relación de pareja con una ley de este tipo.

Recuerdo haberle dicho un par de veces a mi novia medio en broma, medio en serio: “¿te casarías conmigo?. Su respuesta es sólo una sonrisa, cuya interpretación es realizada por mi cerebro en un microsegundo. La verdad es que por su trabajo jamás podría “legalizar” su relación conmigo (que en términos prácticos sería muy beneficioso). Jamás podría embarazarse estando “soltera”. Esto es lo social.

Pero cotidianamente vivimos (hablo de mí) en la clandestinidad por intolerancia, pero nuestra intolerancia. Por el miedo a tener un hijo que tenga el privilegio de crecer con dos madres. “Sería injusto, sólo para satisfacer una necesidad, sería egoísta cuando la figura paterna es primordial en el desarrollo de un niño”, es la respuesta que obtengo ante la proposición de criar un bebé juntas (que obviamente sería adorado e idolatrado).

Por callar cuando mis amigos de infancia se enteraron de mi “problema”: “te acepto como amiga, pero no quiero que me hables del tema, ni menos de tus novias”; “mejor no vayas a la fiesta esta noche, porque los chicos se emborrachan y te pueden tratar mal”.

Es justo regular en la vida de pareja asuntos tales como es la salud, las herencias y cosas tan simples como tener derecho a la información sobre el estado de salud de tu pareja. Y se ve que está tomando fuerza la idea y quizá en poco tiempo (años) tengamos una solución. Eso no significa que nos dejen vivir en paz pues tendrá que pasar mucho, pero mucho tiempo para que  en este país profundamente pechoño, se puedan respetar las libertades individuales si ni siquiera (en mi caso) la gente que me conoce, que sabe que no soy una mala persona, que me vio crecer, que me quiere, es capaz de entender que amo a quien quiero amar y no a quien debo.

Ojalá  y pronto  podamos ver a las primeras parejas formalizar su compromiso, estaré observando silenciosamente tras la puerta.

miércoles, 23 de junio de 2010

Mejor tarde que nunca

 

Nueva imagen                                       graphistolage

Había olvidado presentarme, (en la eventualidad de que alguien se decidiera a leerme, no muy interesante tarea claro).
Fui concebida lesbiana hace 28 años y a los 5 me enamoré por primera vez, de mi educadora de párvulos M. la cual era invitada a cenar a mi casa todas las tardes (mis primeras citas). De eso hasta los 20 en que descubrí a una mujer valiente, inteligente y hermosa, a la que he soportado por largos 8 años ja. (te adoro preciosa).

Pero como mi vida sentimental no define toda mi existencia, diré que soy una mujer (lesbiana en closet) eneatipo 2.

lunes, 21 de junio de 2010

El eterno retorno

 

Hace un tiempo, mientras esperaba que mi bendita conexión a internet me regalara una peli en menos de 2 horas, decidí ordenar algunos papeles sueltos. Entre estos, asoma uno que me llama la atención. Es una hoja un poco amarilla, con una caricatura en el centro. Veo que tendré un buen rato sentada ahí, y con pocas ganas me dispongo a leerlo.

"...lo más terrible se aprende enseguida, lo hermoso nos cuesta la vida..." hasta aquí vamos bien, me entusiasmo siempre que aparece Silvio. "...ha sido una muy linda experiencia compartir contigo, espero que para ti sea igual...", pienso: ¿alguna vez leí esto? "... nunca me había pasado algo así...".

Me detengo y creo poder revivir la situación, el tiempo en que sucedió y quien es la autora, con quien compartí agradables charlas, en la tarde, cuando todos reían en algún lugar, por algo sin importancia.

¿Cómo nunca me di cuenta?, recibí el papel LO LEÍ!!!!, pero estaba perdidamente embobada con la chica más linda del grupo, su pelo largo inmaculado, su rostro perfecto y la inteligencia... bueno, calentura adolescente.

Por mi permanente tendencia a desear lo que no tengo, a no estar conforme nunca con lo que me ha tocado vivir, siendo infeliz en todas partes, he perdido.
¿Qué pudo pasar?, tal vez nada...

Cada vez más...

 

Amo a una mujer que me llena la vida,

Que sonríe con los ojos,

Que nunca olvida sonreír, ni sonreírme (porque sabe que me derrito)

Que trae trabajo por hacer desde que estaba en la panza de su mamá, y que no logró acabar antes de nacer,

Que se olvida de sí, por mí, y por los demás, por todo el mundo,

Que en la noche se duerme en el instante en que un lápiz se posa en sus dedos,

Que teme a mis pies,

Que tiene tobillos frágiles,

Que cae,

Que se levanta,

Que no supo decirme que no,

Que aún no sabe cómo,

Que cree en las personas mucho más que yo,

Que es un huracán cuando se despierta su ira,

Que todos sus relojes han muerto, junto con su tiempo,

Que se sabe amada, y sonríe otra vez,

Que me empuja a salir de mí y a mirarlo todo con más calma,

Que me enseña a ver el ahora, “no en 3 años más”,

Que sabe besar tan bien, (sin haber tenido práctica),

Aquella que me aturde con su cuerpo,

Que sin querer me quiere,

Que odia el morrón, (seguro el morrón no la odia a ella),

La que robó mi lugar en la cama,

La que ha ocupado todos mis pensamientos,

Aquella a la que extraño irremediablemente cada segundo de mi día,

Que me prometió un “sorpresa” cuando volviera,

A la que le cantaba y me regalaba besos en la oscuridad,

Amo a una mujer por la que he tenido que esconderme en los lugares más insólitos,

A la que seguí hasta donde no pensé llegar nunca,

Que la vida nos encontró de casualidad una vez, o varias (y que yo vi como claramente como una señal divina),

Que tiene párpados pesados,

Que no cree en su belleza,

Que quisiera tener conmigo para siempre,

Que me ha causado tanto dolor su ausencia hasta el punto de desear dejar de sentir…