En estos días en que está en auge el debate sobre las uniones de hecho en nuestro país, me he puesto a pensar que pasaría, que cambiaría en mi relación de pareja con una ley de este tipo.
Recuerdo haberle dicho un par de veces a mi novia medio en broma, medio en serio: “¿te casarías conmigo?. Su respuesta es sólo una sonrisa, cuya interpretación es realizada por mi cerebro en un microsegundo. La verdad es que por su trabajo jamás podría “legalizar” su relación conmigo (que en términos prácticos sería muy beneficioso). Jamás podría embarazarse estando “soltera”. Esto es lo social.
Pero cotidianamente vivimos (hablo de mí) en la clandestinidad por intolerancia, pero nuestra intolerancia. Por el miedo a tener un hijo que tenga el privilegio de crecer con dos madres. “Sería injusto, sólo para satisfacer una necesidad, sería egoísta cuando la figura paterna es primordial en el desarrollo de un niño”, es la respuesta que obtengo ante la proposición de criar un bebé juntas (que obviamente sería adorado e idolatrado).
Por callar cuando mis amigos de infancia se enteraron de mi “problema”: “te acepto como amiga, pero no quiero que me hables del tema, ni menos de tus novias”; “mejor no vayas a la fiesta esta noche, porque los chicos se emborrachan y te pueden tratar mal”.
Es justo regular en la vida de pareja asuntos tales como es la salud, las herencias y cosas tan simples como tener derecho a la información sobre el estado de salud de tu pareja. Y se ve que está tomando fuerza la idea y quizá en poco tiempo (años) tengamos una solución. Eso no significa que nos dejen vivir en paz pues tendrá que pasar mucho, pero mucho tiempo para que en este país profundamente pechoño, se puedan respetar las libertades individuales si ni siquiera (en mi caso) la gente que me conoce, que sabe que no soy una mala persona, que me vio crecer, que me quiere, es capaz de entender que amo a quien quiero amar y no a quien debo.
Ojalá y pronto podamos ver a las primeras parejas formalizar su compromiso, estaré observando silenciosamente tras la puerta.
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