lunes, 21 de junio de 2010

Cada vez más...

 

Amo a una mujer que me llena la vida,

Que sonríe con los ojos,

Que nunca olvida sonreír, ni sonreírme (porque sabe que me derrito)

Que trae trabajo por hacer desde que estaba en la panza de su mamá, y que no logró acabar antes de nacer,

Que se olvida de sí, por mí, y por los demás, por todo el mundo,

Que en la noche se duerme en el instante en que un lápiz se posa en sus dedos,

Que teme a mis pies,

Que tiene tobillos frágiles,

Que cae,

Que se levanta,

Que no supo decirme que no,

Que aún no sabe cómo,

Que cree en las personas mucho más que yo,

Que es un huracán cuando se despierta su ira,

Que todos sus relojes han muerto, junto con su tiempo,

Que se sabe amada, y sonríe otra vez,

Que me empuja a salir de mí y a mirarlo todo con más calma,

Que me enseña a ver el ahora, “no en 3 años más”,

Que sabe besar tan bien, (sin haber tenido práctica),

Aquella que me aturde con su cuerpo,

Que sin querer me quiere,

Que odia el morrón, (seguro el morrón no la odia a ella),

La que robó mi lugar en la cama,

La que ha ocupado todos mis pensamientos,

Aquella a la que extraño irremediablemente cada segundo de mi día,

Que me prometió un “sorpresa” cuando volviera,

A la que le cantaba y me regalaba besos en la oscuridad,

Amo a una mujer por la que he tenido que esconderme en los lugares más insólitos,

A la que seguí hasta donde no pensé llegar nunca,

Que la vida nos encontró de casualidad una vez, o varias (y que yo vi como claramente como una señal divina),

Que tiene párpados pesados,

Que no cree en su belleza,

Que quisiera tener conmigo para siempre,

Que me ha causado tanto dolor su ausencia hasta el punto de desear dejar de sentir…

 

 

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