¡Mentir me mata, me ahoga, me pudre!. Y no es que no sepa hacerlo, porque después de tantos años he aprendido la profesión, graduándome con honores.
Me sorprendo a mi misma ocupando un papel e inventando historias para mi trabajo, mi familia, mis amigos inclusive.
La gente que comparte conmigo, la que llega a conocerme más profundamente sabe que tengo “novia”, o por lo menos lo intuye (personalmente también puedo reconocerlo en los demás mi “gaydar” no falla). Pero nadie se manifiesta, en preguntar y yo en contar. Nadie quiere incomodarse, comprometerse. Es como la famosa política de las fuerzas armadas gringas de “don't ask , don't tell”. ¡Por favor es una ridiculez! porque afortunadamente mi trabajo no se ve influenciado por mi cama; entonces es mi deber hablar con la verdad, liberarme de esta carga y esto de escribirlo me hace más consciente de lo que quiero para mi vida, y para mi estómago que se ha visto afectado enormemente por estas performances que he decidido interpretar y que son ridículamente “correctas”.
Buscaré actuar con la verdad para mi sanidad mental, porque todos merecen la verdad. Claro la cautela no está demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario